martes, 3 de noviembre de 2009

Ausencia


Como el ocaso de la tarde, mi corazón se quedó en penumbras.
Adormecido por el dolor, mi alma se quedó desnuda. Es niño un amanecer cuando brilla esplendoroso, escondiéndose el sol entre las nubes dibujando el cielo hermoso. Pero triste se muere en la tarde, cuando llega la noche fría.
Como tú, que eras el sol, y tu amor toda mi energía. Te has apagado en un instante, como una tormenta al día. Si supieras mi amor, cuánto te quise, cuánto te quería, hoy desgarra mi alma, aquél absurdo silencio...Por qué... no te lo decía.
Hoy lo quise gritar con todas mis fuerzas, pero ya era tarde, no me oías.
Cuántos idiotas como yo, no lo dijeron, después llegó la falta, y se arrepintieron.
Quiero morirme contigo, ya no soporto la vida, porque el vivir sin tu amor, es estar muerto en vida.
Cómo el ocaso de la tarde, mi corazón se quedó en penumbras.
Adormecido por el dolor, mi alma se quedó desnuda. Y se quedará para siempre, sobre la lápida de tu tumba.

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